sepelio

Sepelio: qué es y tipos que existen

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El término sepelio es una palabra común en la terminología fúnebre. Sin embargo, para quien no este familiarizado con esta terminología puede confundir esta palabra con otras similares como pompas fúnebres.

Por todo ello, queremos enseñarte que es un sepelio exactamente y contarte algo de historia al respecto.

Qué es un sepelio y para qué sirve

Formalmente, el término sepelio se define como la acción de inhumar o enterrar, de forma que al usar expresiones como “partida de sepelio”, nos referimos al cortejo fúnebre que camina hacia el cementerio para inhumar a la persona fallecida.

Sin embargo, el uso habitual de esta palabra ha provocado que la palabra sepelio abarque un concepto más amplio, de forma que dicha palabra se asocia más al de pompa fúnebre, que sí engloba de manera más certera los actos que tienen lugar en torno a un fallecimiento.

Historia. Origen del término sepelio

Es un cultismo, pues proviene del latín “sepelire”, que quiere decir enterrar. Lo que se hizo, analizándolo etimológicamente la palabra fue añadirle el sufijo -io, que quiere decir “resultado de” (Y que, su vez, procede del latín -ium).

Son otros muchos términos de la jerga funeraria los que provienen del latín. “Funeral”, por ejemplo, procede del latín “funeralis” que, a su vez, procede de “funis” y de “funus”, que quiere decir cuerda.

Tipos de sepelio que existen

La tradición marca el desarrollo de un sepelio, de forma que se pueden diferencia los sepelios en religiosos y civiles.

Sepelio religioso

Por un lado, el sepelio religioso conlleva la celebración de la misa de difuntos. Suele durar poco, una media hora, y al final el sacerdote rocía el ataúd con agua bendita. Este habrá permanecido junto al altar en todo momento, mientras se desarrollaba la misa.

En España, sobre todo en las localidades pequeñas y medianas, es habitual que la familia se coloque junto al altar después de la misa, formando una hilera y mirando hacia las bancas para recibir el pésame de amigos y familiares que van pasando poco a poco. Una vez han pasado todos, el ataúd se traslada al coche fúnebre y, a su vez, al cementerio. Si el cementerio o camposanto está cerca y es deseo de la familia, el féretro también se puede trasladar a hombros.

Si el tanatorio dispone de capilla, el sacerdote podrá desplazarse para celebrar en él una ceremonia religiosa, a petición de la familia.

Sepelio civil

En los sepelios civiles también se suele hacer un pequeño homenaje a la persona fallecida. También será algo breve, una ceremonia en la que una o dos personas dediquen palabras cariñosas al difunto, recordando sus virtudes. Se puede ocupar un familiar o amigo cercano, aunque también hay oradores profesionales que pueden hacerse cargo.

Esta ceremonia puede tener lugar en el mismo tanatorio (Suelen tener salas diseñadas para ello con una peana donde se coloca el atáud y bancas enfrente) incluso en algunas de estas salas especiales disponen de cámaras para poder grabar la ceremonia para posteriormente poder entregar a la familia la grabación en un USB.

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