Preguntas frecuentes

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Si el fallecimiento se ha producido fuera de un hospital o de un  centro que disponga de servicio médico, lo primero que debes hacer es llamar al 112 para que puedan certificar la defunción.

A continuación contacta con la empresa funeraria. A  través del teléfono gratuito 900 160 160  te atenderemos de forma inmediata. Estamos a tu disposición las 24 horas, los 365 días del año.

En un primer contacto, además del certificado médico de defunción, para que la funeraria pueda  hacerse cargo del servicio, serán necesarios tanto el DNI de la persona fallecida como de la persona que solicita el servicio. 

Es el momento también de ir localizando la póliza del asegurado en caso de tener compañía de decesos, y la documentación del cementerio en caso de querer realizar la inhumación en alguna unidad de enterramiento que se tenga en propiedad.

Cuando se produce un fallecimiento lo primero que se hace es certificar la muerte. Esta certificación sólo la puede realizar un médico colegiado quien, tras realizar el oportuno reconocimiento de la persona fallecida, cumplimenta el impreso correspondiente. 

En el certificado se hace constar, entre otros, los datos personales de la persona fallecida, el lugar y hora de fallecimiento, así como las causas del fallecimiento.

El médico entregará el certificado a la familia para que ésta pueda iniciar las gestiones necesarias con la funeraria.

Dependiendo de dónde se produzca el fallecimiento, el médico puede disponer o no de este impreso. En las clínicas, residencias y centros hospitalarios suelen tenerlos, pero no así cuando las defunciones se producen en otros lugares. Las empresas funerarias también disponen de impresos y en caso de tener la necesidad de adquirir uno, éste se encuentra disponible en cualquier farmacia.

En el momento que la familia contacta con la empresa funeraria, ésta desplazará inmediatamente hasta el lugar que designe la familia a un agente funerario para poder iniciar cuanto antes los trámites necesarios y, en su caso,  enviará también un vehículo de recogida. Si la familia así lo requiere, disponiendo de la documentación necesaria, la recogida puede ser inmediata.

En los casos en que el médico no pueda establecer con certeza las causas del fallecimiento. Suele tratarse de  muertes violentas, accidentes, fallecimientos inesperados o simplemente causas desconocidas. Cuando esto ocurre suelen ser los propios servicios médicos quienes solicitan la intervención judicial para que se hagan cargo de esclarecer las causas que produjeron el fallecimiento.

El Juzgado correspondiente solicitará el traslado del cuerpo hasta el Instituto de Medicina Legal que por localidad corresponda y, una vez practicada la autopsia, será quien autorice el entierro o la incineración.

Por supuesto. No solo se puede, sino que es aconsejable. No siempre tenemos claro qué tipo de servicio vamos a querer cuando llegue el momento del fallecimiento, aun sabiendo ya en muchos casos, que éste va a producirse próximamente. 

Llámanos y elaboraremos un presupuesto personalizado, ofreciéndote opciones para que puedas elegir aquel que más se ajuste a tus necesidades.

De manera inmediata te lo haremos llegar por escrito para que puedas valorarlo detenidamente, y poder así aclarar con antelación cualquier duda que pueda surgir.

Va a depender del lugar donde se produzca el fallecimiento o de si se tiene ya en propiedad alguna unidad de enterramiento. En algunas localidades la compra de un nicho o de una sepultura, supera con creces el precio de la incineración, pero no siempre es así. Las pequeñas poblaciones suelen tener precios de compra más asequibles.

Cuando se desconoce si el fallecido tenía algún tipo de seguro de decesos, la familia deberá hacerse cargo del pago del servicio funerario. Una vez hayan transcurrido quince días hábiles desde la fecha del fallecimiento, puede solicitar información en el registro de Contratos de Seguros de cobertura de fallecimiento. Si el fallecido disponía de algún tipo de seguro, constará en este registro. En caso positivo, la familia deberá comunicar el deceso a la compañía aseguradora para que se haga cargo de los gastos o indemnizaciones que tuviera en sus garantías contratadas.

Aunque lo normal es que al menos se tengan cubiertos los elementos mínimos necesarios para poder realizar un servicio fúnebre completo, depende de la compañía con la que se tenga suscrito el seguro de decesos  y de las coberturas que se tengan contratadas. Existen multitud de modalidades, por eso es importante tener a mano la póliza en el momento del fallecimiento para poder prestar un servicio acorde con las coberturas contratadas. En caso de duda, la mejor opción es consultar con el agente de la compañía de seguros.

Es la copia literal de la inscripción de una defunción en el que se acredita el fallecimiento de una persona. Contiene todos los datos relativos a la identidad del fallecido y al hecho del fallecimiento.

Lo expide el Registro Civil que por lugar de fallecimiento corresponda y se hace necesario para poder realizar todas las gestiones posteriores al fallecimiento en las que sea necesario acreditar la defunción.

La funeraria, por lo general, es quien se encarga de hacérsela llegar a la familia una vez que el Registro Civil haya inscrito la defunción.

Depende de la rapidez con la que el Registro Civil correspondiente inscriba la defunción. En cualquier caso, suelen estar disponibles antes de los 15 días posteriores a la fecha de fallecimiento, que es cuando se pueden iniciar la mayoría de las gestiones en las que se haría necesaria.

La funeraria con la que hayas contratado el servicio, o el tanatorio en el que se esté realizando el velatorio.

Es el documento que acredita si una persona ha otorgado testamento y ante qué notario. Una vez conocido el notario, la familia podrá solicitarle una copia autorizada.

Este certificado es importante porque va a ser el punto de partida para poder iniciar cualquier acto relativo a la herencia.

El tiempo aproximado oscila entre las dos y las cuatro horas. Hay diferentes tipos de hornos y cada uno tiene características y capacidades diferentes.

Con independencia de este tiempo, la funeraria suele acordar con la familia un momento específico para hacerle entrega de las cenizas.

Hay crematorios que disponen de salas desde las que la familia puede ver la introducción del féretro dentro del horno crematorio, pero no todos. En otros casos se ofrece la posibilidad de seguir el proceso vía streaming o de despedirse antes con algún tipo de ceremonia.

Consulta con la funeraria y te dirán las opciones disponibles en cada caso.

La funeraria, durante la contratación, o el crematorio antes de la incineración, hace entrega de una autorización nominal a la persona que va a hacerse cargo posteriormente de la retirada de las cenizas. Será esta persona, acreditando su identidad, quien deberá solicitarlas. 

Si se puede,  pero hay que ser respetuoso con el medio ambiente. Actualmente existen urnas pensadas exclusivamente para este fin elaboradas con materiales vegetales o minerales. Se degradan en cuestión de minutos sin provocar alteración alguna.

Si este es tu deseo, házselo saber a la funeraria para que te informe de la normativa y lo tenga en cuenta a la hora de realizar la elección de la urna.

Actualmente existen muchas opciones. Se pueden llevar a casa , enterrarlas en un cementerio, esparcirlas en el mar,  o depositarlas en lugares destinados para ello, espacios verdes creados para este fin.

La funeraria te informará de todas estas opciones asesorándote a cerca de todas ellas para que elijas la que mejor se adapte a tus necesidades.

Puedes inhumarlas en un columbario, en un nicho, en una sepultura, en un mausoleo o en un panteón. Hay cementerios que disponen de espacios concretos destinados únicamente a las cenizas, por lo general zonas verdes y agradables donde poder esparcirlas e incluso poner una placa conmemorativa.

Es un nicho de pared de dimensiones reducidas destinado a albergar urnas cinerarias. Existe la posibilidad de alquilar o adquirir columbarios con distinta capacidad  y con distintas temporalidades. 

Consulta con la funeraria las distintas opciones que hay.

Es el documento que acredita la identidad de la persona que ha sido incinerada, el crematorio donde se ha realizado la incineración y la fecha en la que se produjo.

Lo expide el horno crematorio y se entrega a la familia junto con las cenizas en el momento de recoger la urna.

Si quieres inhumar las cenizas posteriormente en un cementerio, te van a solicitar esta carta.

No, pero para entender por qué sin embargo sí suele hacerse uso de él, es importante saber que un cadáver no puede ser enterrado o incinerado hasta pasadas al menos 24h desde la hora en que se produjo el fallecimiento. 

Por tanto, inevitablemente van a tener que transcurrir unas horas hasta que podamos despedir definitivamente a nuestro ser querido. Los tanatorios son instalaciones funerarias adecuadas para este fin porque ofrecen a las familias un lugar acogedor y tranquilo donde poder pasar este período de vela, y porque están dotados de los medios higiénico-sanitarios adecuados para la correcta conservación del cuerpo hasta su traslado definitivo.

Si no se desea hacer uso de una sala, el cuerpo puede permanecer en las cámaras de estas instalaciones o del centro hospitalario (si éste las tuviera y lo autorizara) hasta su salida.

Sí. Los criterios más habituales para tomar esta decisión suelen estar relacionados con aspectos tales como el emplazamiento geográfico, la calidad de la instalación, los servicios que se ofrecen o el precio del servicio.

Ponemos a tu disposición multitud de tanatorios para que puedas elegir aquel que más se ajuste a tus necesidades.

En cuanto la familia haga entrega a la funeraria del certificado médico de defunción y dé su autorización expresa para que ésta pueda retirar al fallecido del lugar de fallecimiento.

Lo habitual es que si, incluso hay tanatorios (todavía pocos) que disponen de habitaciones anexas a las salas que son de uso exclusivo para la familia, donde disponen de todo lo necesario para descansar allí mismo igual que lo haría si de un hotel se tratara.

Pero los horarios de cada instalación son independientes. Hay zonas en las que por tradición cierran en horario nocturno y otras que, por el contrario, prestan el servicio durante las 24h.

En el momento de realizar la elección de tanatorio, es algo que se debe tener en cuenta en función de las expectativas que se tengan a este respecto.

Si, pero ha de tenerse en cuenta que si el velatorio desea realizarse en una Comunidad Autónoma diferente a la del lugar de defunción, la funeraria debe regirse por cada normativa. Hay Comunidades que autorizan el traslado fuera de su jurisdicción nada más producirse el fallecimiento, y otras en las que han de transcurrir al menos 24h para que el traslado pueda producirse.

Por supuesto. Si el recorrido se realiza por carretera, se acuerda con la familia el horario y el itinerario para que decidan en qué momento desean incorporarse al cortejo fúnebre o pueden acompañar desde el principio al coche fúnebre desde su salida.

En caso de realizarse un traslado vía aérea, fuera de la península, se informa a la familia  con antelación del número de vuelo y horarios para que, si lo desean, puedan adquirir los billetes necesarios para viajar en el mismo avión.

Si el traslado es a una localidad dentro de la misma Comunidad Autónoma donde se ha producido el fallecimiento, si. En el caso de que haya  que desplazarse a otra Comunidad, habrá que estar a lo dispuesto en el reglamento de cada Comunidad. 

Hay Comunidades Autónomas que lo permiten pero en otras, sin embargo, deben transcurrir un mínimo de 24h desde que se produjo el fallecimiento hasta que te permiten salir con un fallecido fuera de su Autonomía.

Si, aunque en algunas ocasiones, sobre todo cuando se trata de poblaciones pequeñas, es la propia familia quien a través de sus familiares o allegados en destino deciden hacerse cargo de organizar la recepción y preparativos.  

La funeraria está para llevar a cabo lo que la familia disponga.

Una repatriación no deja de ser un traslado, pero nos referimos a ella cuando el traslado se realiza desde el país donde se ha producido el fallecimiento, hasta el país de origen del difunto.

Depende muchísimo del país de destino. No es lo mismo realizar una repatriación a un país  de la CEE, que a otro diferente donde las normas y circunstancias pueden variar constantemente. 

Así pues, una repatriación puede realizarse de un día para otro, o ralentizarse durante días o semanas, aunque este último caso no sea lo normal.

Si la familia así lo dispone, por supuesto. Se realizan las gestiones necesarias tanto con los organismos e instituciones competentes, como con los medios de transporte necesarios, así como con la funeraria que se hará cargo del servicio una vez que el fallecido haya llegado a su país de origen.

Sí, pero es necesario tener en cuenta que el velatorio se realizará en instalaciones públicas o privadas, autorizadas, con el féretro cerrado y aplicando la normativa que corresponda en cuanto a aforos y limitaciones horarias. 

En todo momento deberán respetarse las medidas de seguridad e higiene establecidas por las autoridades sanitarias para la prevención de la COVID-19. Deberán establecerse las medidas necesarias para procurar mantener la distancia de seguridad interpersonal en las instalaciones, siendo obligatoria la utilización de mascarilla, salvo en los casos expresamente exceptuados.

En principio, el único gasto adicional sería el derivado de la obligación de introducir el cuerpo  en una bolsa sanitaria estanca biodegradable y de traslado, con las características técnicas sanitarias de resistencia establecidas por Sanidad Mortuoria.

Hay que tener en cuenta además que todas las personas que participen en el traslado del cadáver deberán estar provistas de los equipos de protección individual adecuados, similares a los establecidos para el personal sanitario que atienda a casos posibles, probables o confirmados contemplados en las medidas de prevención y control de la infección en el manejo de pacientes con COVID-19, acordadas por el Ministerio de Sanidad, por lo que es posible que la funeraria pueda repercutir los EPIS en su factura. 

No obstante, esto no debería encarecer el total del servicio, ya que al no ser posible manipular el cadáver, no se podrá realizar el acondicionamiento higiénico-sanitario, por lo que la variación en la factura por esta causa debería ser mínima.

No, de hecho no existe ninguna prohibición para enterrar en estos casos. A este respecto la normativa española establece que el fallecido por COVID-19 podrá ser inhumado, incinerado o donado a la ciencia, con destino final en cualquier punto de la geografía de España o en el extranjero.

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