Usufructo viudal: qué es y cómo se calcula

usufructo viudal
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¿Qué pasa cuando un miembro del matrimonio muere? ¿En qué situación queda el superviviente? ¿Y si no estaban casados? Es habitual hacerse estas preguntas por el temor a quedarse desatendido o, al menos, tener dificultades para garantizar el sustento propio.

La ley reserva el llamado usufructo viudal, que es lo que corresponde al viudo/a por legítima. ¿En qué términos se da y cómo funciona? Te contamos a continuación en qué consiste, pero recuerda que no es el único tipo de usufructo. Te hablamos ampliamente sobre ello en otro post, donde también abordamos el cálculo.

Qué es el usufructo viudal

El usufructo viudal es, como decíamos, la parte de la herencia que corresponde al cónyuge por legítima. Tiene derecho a disfrutar del bien aunque los propietarios del mismo sean los hijos, descendientes o quien corresponda en la línea de sucesión.

Esa parte de la herencia que se reserva al viudo o la viuda depende de con quién concurra a la herencia, de manera que:

  • Si lo hace con hijos o descendientes, recibirá el usufructo del tercio de mejora.
  • Si lo hace con padres o ascendientes, tendrá derecho al usufructo de la mitad de la herencia.

El usufructo viudal es vitalicio, aunque existe la posibilidad de conmutarlo en los términos que te contamos más abajo. El viudo o la viuda se deben comprometer a conservar el bien, y abonarán gastos derivados del uso como los de comunidad o las tasas regulares si hablamos de vivienda.

En cuanto a la relación bienes gananciales, herencia y usufructo, hay que tener en cuenta que la mitad de los gananciales serán propiedad del cónyuge viudo. La otra mitad, junto a los bienes privativos que pertenecieran al fallecido, serán parte de la masa hereditaria. El viudo tendrá usufructo de una parte de ella, en virtud de lo visto hasta ahora.

Cómo se calcula la cuota usufructuaria viudal

Para el cálculo del usufructo viudal hay que considerar que es vitalicio, limitado al hecho de no contraer matrimonio. Por lo tanto, la fórmula que se aplica es la de restar a 89 la edad que tenga el viudo o la viuda, y multiplicarlo por el valor de la vivienda.

En el post donde te hablamos de otros tipos de usufructo y su cálculo, te poníamos un ejemplo:

Irene ha fallecido dejando en herencia una vivienda que compró hace 10 años, y cuyo valor asciende a 120 000 euros. Alberto, que es su cónyuge viudo, tiene 70 años. Por lo tanto, restamos la edad de Alberto, 70, a 89, lo que da como resultado 19. Multiplicado tal porcentaje por el valor de la vivienda, hablamos de 22 800 euros.

¿Y si no hay testamento?

El usufructo viudal sin testamento es el que se conoce como usufructo legal, y es la ley quien lo regula. Es el propio de la sucesiones abintestato o de otras que, aun habiendo testamento, no especifican nada más.

Pero lo habitual cuando se hace testamento es especificar lo relativo al cónyuge para que tenga una protección mayor. Una cláusula es la Cautela Socini, de la que también te hablamos, que amplía el usufructo viudal y propone a los herederos una compensación si aceptan. En caso contrario, les corresponderá exclusivamente lo correspondiente a legítima.

Así, el matrimonio puede alcanzar acuerdos que consten en sus testamentos, y que varíen lo que la ley dispone. En ese caso, hablamos de usufructo voluntario y puede que no sea vitalicio, sino temporal, y se busquen otras vías de protección. Al cálculo del usufructo temporal, recordemos, se procede de otro modo.

¿Qué pasa si estaban casados con separación de bienes?

Estuvieran casados en el que régimen económico en el que lo estuvieran, el derecho del viudo a la legítima no se pierde en ningún caso. Solo no podría beneficiarse de él si estuvieran separados legalmente o de hecho al momento del fallecimiento.

Sin embargo, incluso en este último caso hay una excepción: si hubo reconciliación previa a la muerte, el superviviente también tendrá derecho a usufructo. Eso sí, debe constar en el juzgado que dictó sentencia de separación, o bien ante el/la notario/ que hiciese escritura pública para constatarla.

¿Y si es un matrimonio sin hijos?

En caso de ser un matrimonio sin hijos y que la persona fallecida tampoco tuviera ninguno al margen de esta unión, habría que mirar si hay padres o ascendientes. En ese caso, tal y como hemos expuesto, al cónyuge viudo le corresponde usufructo de la mitad de la herencia. Si no hay padres ni ascendientes, es al viudo a quien corresponde la totalidad de la herencia.

Hablamos de casos en los que no hay testamento, porque insistimos en que la voluntad del testador ha podido ir por otra camino. Hemos hablado de la protección mínima que tendrá el viudo en base a la legislación vigente que, por otra parte, varía entre unas comunidades autónomas y otras.

Un aspecto que las diferencia es el mismo orden de sucesión, pues en algunas el cónyuge viudo no ocupa el tercer lugar en el orden de sucesión, sino el segundo. Además, los derechos de la pareja de hecho se equiparan a los de las personas casadas, algo que tampoco sucede en todas las comunidades.

¿Cómo se paga el usufructo viudal?

Si el viudo concurre con otros herederos, estos tienen derecho a conmutar, es decir, a intercambiar la cuota legal usufructuaria. Así terminarán con la situación de nuda propiedad en la que se encuentran, que implica que tienen la titularidad del bien pero no están en posesión de este ni lo disfrutan.

Conmutación del usufructo viudal

Para la capitalización del usufructo viudal se distinguen dos situaciones:

  • No hay hijos o, de haberlos, son comunes a ambos cónyuges. Según el Código Civil, los herederos podrán satisfacer al viudo el usufructo mediante una renta vitalicia, los productos de determinados bienes o capital en efectivo. Pueden proceder de mutuo acuerdo y, si no lo hay, incluso por mandato judicial.
  • Si hay hijos, pero son solo del cónyuge fallecido. Será el cónyuge viudo quien pueda exigir a los hijos que le satisfagan usufructo, a su elección, bien con capital efectivo o con bienes hereditarios.

Eso sí, antes de proceder a la conmutación hay que realizar la partición de la herencia.

¿Se puede renunciar al usufructo del cónyuge?

La renuncia al usufructo viudal es posible, aunque hay que estudiar bien las consecuencias fiscales para ver qué situación es más ventajosa. Hablamos del Impuesto sobre sucesiones y donaciones, el Impuesto sobre la renta de las personas físicas y, en su caso, el Impuesto sobre el incremento del valor de los terrenos de naturaleza urbana, la llamada plusvalía.

El usufructo viudal, en definitiva, es lo mínimo a lo que el cónyuge viudo tiene derecho cuando se produce el fallecimiento del otro. Es el propio de las sucesiones abintestato, pero es conveniente informarse sobre las opciones y hacer testamento que amplíe el usufructo.

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