urnas funerarias

Urnas funerarias: Historia, tipos e ideas

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Las urnas funerarias forman parte de los enseres que se disponen en un servicio funerario y, están diseñadas para contener las cenizas de un ser querido fallecido cuando este ha sido incinerado o cremado.

Pero además de conocer la definición, ¿Se sabe cuándo se comienzan a usar? ¿Qué tipos existen en la actualidad? ¿Dónde se pueden comprar? Repasamos todo lo que hay que saber sobre ellas a continuación.

¿Qué es una urna funeraria?

Una urna funeraria es un recipiente en el que se guardan las cenizas de un ser querido fallecido. A medida que se han incrementado el número de incineraciones en España se han ido ampliando el catálogo de opciones, de forma que hoy día hay una enorme variedad de materiales, formas, colores y tipos de urnas, según el destino final que vaya a tener.

Entre los materiales más habituales para la realización de urnas se encuentran la la cerámica y el mármol.

Origen e historia

Aunque décadas atrás los entierros eran la opción mayoritaria, el uso de urnas funerarias asociadas a las incineraciones se remontan muchos siglos atrás. De hecho, de la Edad del Bronce datan las primeras urnas enterradas halladas en el campo de Norfolk, condado de Reino Unido.

Entre los vestigios arqueológicos de los pueblos fenicio y púnico se han encontrado pitos o pithos, vasijas grandes de forma ovaidal que, aunque solían contener mercancías, también se utilizaron en las necrópolis para depositar cenizas de difuntos.

Más tarde, se haría lo propio en Etruria y Roma y, precisamente, el Museo Etrusco Guarnacci de Volterra expone más de 600 urnas hechas en toba, terracota y alabastro de aquella época.

Tipos de urnas fúnebres

Si bien la función de una urna funeraria es la misma que la de hace milenios, la evolución en las técnicas de fabricación de las urnas ha mejorado sustancialmente. De hecho, ni siquiera se puede hablar de un único uso, pues dependiendo del destino final pueden ser varios.

Podemos clasificar las urnas principalmente por materiales: cerámica, latón, metal o acero, madera, aluminio, vidrio y carbón, piedra natural o cobre, entre otras.

O, si lo preferimos también podemos hacerlo por estética y acabados, lo que permitirá identificar urnas con pequeñas esculturas, pintadas, con airbrush o con diseños exclusivos.

En los últimos años, empresas especializadas en la fabricación de urnas funerarias han lanzado al mercado propuestas novedosas como las urnas biodegradables o biournas.

Estas urnas están hechas en materiales que se degradan al entrar en contacto con el ambiente natural en el que se depositan, ya sea agua dulce, salada o la propia tierra. De hecho, según el destino final estará hecha de unos materiales u otros, lo que motivará una descomposición más rápida.

¿Dónde comprar urnas para cenizas?

Por regla general, son las propias funerarias las cuentan con un catálogo de urnas que mostrarán a las familias en caso de que estas expresen el deseo de incinerar a su ser querido.

Además de las funerarias, los tanatorios y los cementerios que cuentan con hornos crematorios suelen disponer urnas funerarias.

De todos modos, si la familia requiere de algo más específico, siempre podrá recurrir a empresas que fabriquen urnas a medida o a tiendas online especializadas con un catálogo más amplio y variado.

Cuidado y mantenimiento de la urna

El cuidado de la urna dependerá del material en el que esté realziada, pero por lo general no requieren de demasiado mantenimiento.

Si la urna es de porcelana o mármol, bastará con pasar un trapo húmedo para retirar el polvo de vez en cuando. Si es de acero inoxidable, habría que usar también agua, jabón y un trapo suave, a fin de que recupere el brillo natural. Además, si se nota alguna ralladura, siempre podrá usar un producto de limpieza específico.

Las biournas por su parte están pensadas para que se degraden, por lo tanto, se recomienda darle el destino final antes de seis meses. Mientras tanto, lo ideal es conservarla en algún lugar donde no esté expuesta a agentes naturales como los rayos de sol, el viento o el agua para evitar su desintegración antes del tiempo deseado.

¿Qué hacer con la urna funeraria?

Lo que determinará qué hacer con la urna serán los deseos que haya expresado la persona fallecida en vida y, si no ha dispuesto nada, lo hará la decisión de la familia.

Si el fallecido era creyente, lo mejor será depositar la urna en un columbario, bien dentro de un cementerio, bien en algún templo o lugar sagrado que cuente con un espacio específico para ello.

De hecho, ha de saber que la Iglesia permite que los cuerpos se incineren, pero no que las cenizas resultantes del proceso no se separen ni se introduzcan en joyas funerarias ni actos similares.

Según la iglesia, las cenizas han de depositarse en un lugar en el que la familia pueda presentar sus respetos.

Ideas donde depositar una urna funeraria

A continuación, recopilamos algunas ideas acerca del destino que puede tener una urna funeraria:

  • En el columbario o en el nicho de un cementerio. El columbario es el lugar más conveniente para una urna puesto que tiene el tamaño adecuado para ello y, además, cabe más de una urna. Sin embargo, en un nicho se pueden depositar más urnas.
  • En el columbario de un templo. Antes incluso de que la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española debatiera sobre las condiciones en las que se deben construir columbarios en las iglesias, muchas contaban con ellos. De esta forma, los restos del creyente estarían especialmente vinculados al templo pueden descansar en él.
  • En el columbario de un estadio de fútbol. El Atlético de Madrid, el Betis y el Espanyol cuentan en sus estadios con columbarios en caso de que el fallecido fuera fan de estos equipos.
  • En un altar en casa. Muchas familias deciden mantener las urnas funerarias de sus seres queridos en sus domicilios particulares, colocados sobre alguna repisa o estantería. De hecho, algunas familias crean altares en torno a ellos, con fotografías o flores.
  • En el jardín. Las cenizas de un ser querido se pueden enterrar en el jardín, bien arrojándolas directamente o bien introduciéndolas en una biourna en la que también se puedan poner esquejes o semillas de árbol.
  • En un cementerio verde. La biourna también es una opción ideal para estos espacios que disponen de un espacio verde en el que realizar una inhumación sostenible.
  • En un el agua. Una persona especialmente apegada al mar o a una zona acuática en concreto puede decidir que su destino final sea dicho entorno. En ese caso, conviene que la urna esté realizada con materiales que se degraden en cuestión de minutos en contacto con el agua. 
  • Esparcir las cenizas con el viento. Para hacerlo con más comodidad de la que permite una urna funeraria al uso, están los tubos de dispersión. Suele ser una opción económica y diferente.
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