Seguros funerarios: qué son y cuáles son sus características

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Sabemos que un seguro es un contrato que obliga a alguien a realizar un pago para, llegado el momento, indemnizar de algún modo al beneficiario, bien satisfaciendo un capital, una renta u otras prestaciones convenidas.

Pero ¿A qué nos referimos exactamente con seguros funerarios? ¿Qué función cumplen? Lo vemos a continuación.

¿Qué son seguros funerarios y para qué sirven?

El término hace referencia a los seguros que se activan al momento de fallecer la persona que los tiene contratado, estos pueden ser de dos tipos:

Sin embargo, es este último el que mejor se adapta al concepto de seguro funerario, pues es el que cubre los gastos derivados del velatorio y el funeral. No obstante, el de vida también puede contemplar en sus cláusulas cubrir los gastos del fallecimiento.

Tipos

En los seguros de decesos se ofrecen diferentes tipos de primas ya que no todas las pólizas son iguales. Estas se calculan en función de dos datos básicos, la edad de los asegurados y el coste de los servicios funerarios en la zona.

  • Prima nivelada. Es la más habitual y la que se mantiene constante durante la vida del asegurado, salvo que se aumente el capital. La cuota es fija, de manera que se sabe cuánto va a pagar el asegurado año a año.
  • Prima natural. La cuota va subiendo conforme quien contrata cumple años, de manera que al principio se paga menos. Es posible que cada vez vaya costando más hacer frente al pago del seguro a medida que pase el tiempo.
  • Prima seminatural. Es una variedad del anterior. Las primas se comienzan a pagar en edades tempranas, siendo aún reducidas, pero una vez se supera una edad, como pueden ser los 70 años, se nivela. El importe a pagar, por lo tanto, también va aumentando.
  • Prima mixta. Se combinan elementos de las dos primeras, la nivelada y la natural. De esta forma, la prima irá incorporando un componente de nivelación que llegará a ser total a edad avanzadas.
  • Prima única. El seguro se abona en una única aportación de capital. Es la opción que las compañías suelen proponer a personas que tienen ya una edad avanzada y no han pagado seguros antes, o bien a quienes tienen una enfermedad grave. En definitiva, las compañías no las consideraban “asegurables” bajo condiciones normales.

¿Qué cubren? ¿Cuáles son las prestaciones de los seguros funerarios?

Las principales coberturas de los seguros funerarios son las que tienen que ver con la prestación del servicio funerario y con las gestiones administrativas que se derivan del fallecimiento.

Recordemos que las pompas fúnebres implican utilizar un féretro, trasladar el cuerpo en un vehículo funerario, acondicionarlo, velarlo en un tanatorio (Aunque también se puede hacer en el domicilio propio), celebrar una misa o cualquier otra ceremonia religiosa o no, enterrar o cremar. A estos servicios se le pueden sumar otros elementos complementarios como las flores, las esquelas, los recordatorios y las urnas funerarias o joyas funerarias para las cenizas. Todo ello genera un coste que es un cubierto por el seguro de decesos, de haberlo.

En cuanto a los trámites, los principales son la solicitud del certificado de defunción, el certificado de últimas voluntades y la declaración de herederos (en su caso), pero también se solicita la baja del libro de familia, el certificado de convivencia o la pensión de viudedad, orfandad, jubilación o invalidez.

Si está recogido en las cláusulas, será un profesional quien se encargue de los trámites, en los términos contratados. Esta cobertura puede ser total o parcial, es decir, puede ir desde la delegación total de los trámites al mero asesoramiento experto por parte de la compañía.

Ventajas de tener un seguro funerarios

Tener un seguro de decesos es asegurarse de que no va a ser la familia quien tenga que hacerse cargo del gasto, luego es un ejemplo de responsabilidad y de solidaridad para con ellos. Ya no solo por evitarles un desembolso que pueda superar fácilmente los 3000 euros, sino por permitirles que se puedan centrar en pasar el duelo.

Lo habitual es que la familia sepa si la persona fallecida dispone o no de seguro, y así se lo comunique al agente funerario una vez se persone en el hospital o el domicilio. Se trata, pues, de dar facilidades a quienes tienen que hacerse cargo de todo.

Entre quienes está decididos a sufragar los gastos de su propia defunción, la mayoría escoge esta modalidad por la comodidad: deposita una prima de forma periódica que puede domiciliar, y se olvida de todo. Puede que la cuota sea anual y más o menos asequible, por lo que pesará menos pagarla.

Desventajas de estos seguros

Es cierto que tener un seguro de decesos o funerario es muy práctico, tanto que puede compensar la principal desventaja: resulta caro.

De hecho, existen muchas calculadoras online que muestras que una persona de 35 años tendría que pagar una prima anual de 84,76 euros. Si es una mujer, considerando que la esperanza de vida está en 86 años, según el INE, serían más de 4200 euros los que habría pagado al final de su vida para costear su funeral, cuando se calcula que con 3000 se podrían cubrir todos los gastos.

Por precio, los seguros no siempre resultan rentables, y incluso contratando el seguro con prima única seguiría resultado más caro. Puestos a contactar con una compañía aseguradora, conviene mirar bien todas las posibilidades.

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