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Ritos funerarios en el mundo: así damos el último adiós

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El acto de despedir a nuestros seres es inherente a la muerte, y no poder hacerlo puede complicar el duelo. De ahí la aparición de los ritos funerarios.

Pero los ritos funerarios pueden variar significativamente alrededor del mundo. Algunos, por ser diferentes a lo que conocemos, pueden resultarnos de lo más curiosos y por ello queremos contartelos en este artículo.

Ritos funerarios según la religiones

Las creencias religiosas han predeterminado la manera de organizar el funeral. Repasamos, pues, los ritos funerarios marcan las principales religiones del mundo.

Judaísmo

El cuerpo del ser querido fallecido se debe preparar para su purificación, envolviéndose en un sudario blanco. Ello nos recuerda a la forma en que fue enterrado Jesús, siguiendo la costumbre de la época, aunque desde entonces ha variado de forma significativa. Y es que antiguamente los entierros se hacían sin féretros, y los cuerpos se depositaban en tumbas excavadas en la roca.

Durante el entierro, los familiares directos rasgan la “kria”, una prenda que simboliza el dolor y que luego llevan durante un tiempo. Además quienes asisten al funeral suelen dejar una piedra sobre la lápida a modo de homenaje.

Además, el rito judío tiene varias etapas: aninut, lamentación, shivá, sheloshim y un año de duelo. Cada uno obliga a la familia a actuar de un modo determinado, de manera que, por ejemplo, durante el primer año de duelo se les prohíbe participar en fiestas.

Budismo

El rito funerario budista se considera un simple paso, ya que la muerte se considera el principio de otra vida. Al morir, la persona ya ha obtenido sabiduría suficiente como para ver la Verdad y alcanzar el Nirvana.

Así, a la persona fallecida o que está próxima a la muerte se le lee El libro de los muertos, que le permite prepararse para el estado intermedios de dos vidas durante 49 días. Es común que se le ofrezcan ofrendas en forma de comida y bebida, aunque se encuentre ya fallecido.

El funeral comienza con oraciones a Buda, mientras el difunto está cubierto con un sudario. El proceso dura tres días, y después se vela al fallecido en su féretro mientras se producen las reuniones familiares con un fuerte componente tradicional: los hombres se rapan y se visten con atuendos acordes, y las mujeres van de blanco y no pueden tocar a ningún hombre.

Después el cuerpo será cremado, aunque también se suele practicar la inhumación o el sepelio en el agua.

En otra modalidad algo más naturalista, incluso se deja el cuerpo expuesto para que sea alimento de las aves carroñeras. A los 49 días se realiza una ceremonia en su honor, algo similar a una despedida final, y durante los primeros siete años se le recuerda en una ceremonia anual. Después se hará lo propio en una especial cada siete años durante 49 años.

Cristianismo

Los cristianos también creen que hay vida después de la muerte y, de hecho, al entonar el Credo de los Apóstoles hacen protestación de su fe en la resurrección de la carne.

Por este motivo, la Iglesia se ha opuesto tradicionalmente a la cremación, y ha instado a los fieles a enterrar a los difuntos en campos sagrados (Cementerios) donde se les pudiera velar. Con el tiempo, ha variado su postura y ha explicado que el alma vive aunque el cuerpo sea incinerado, luego no se opone a su cremación, pero sí insta a dejar las cenizas en algún lugar sagrado.

Además de lo anterior, la misa en honor al difunto precede a su enterramiento o cremación, y cada año se le puede tener presente en una ceremonia.

Islam

En el rito musulmán, durante las primeras horas se procede al baño del cuerpo, algo que ejecutan los miembros de la familia del mismo sexo. En caso de que se haya en un estado avanzado de descomposición, se puede llamar a una casa fúnebre.

Después el cuerpo se envuelven en el Kafan, una tela de algodón blanca, y solo se viste con sus ropas a quienes son considerados héroes. La siguiente parte del proceso es la oración con amigos y familiares, que pueden expresar sus condolencias a la familia. El cuerpo se traslada a una lugar al aire, y la ceremonia está dirigida por el Imán.

El entierro Al-dafin sin ataúd forma parte del rito funerario tradicional, pero en algunos países musulmanes prohíben esta práctica, lo que insta a usar féretro. Cabe mencionar, además, que al lugar del entierro solo pueden acudir hombres, y que la cremación está prohibida. Solo cabe la inhumación con el cuerpo orientado a la Meca.

Otro ritos funerarios

Las religiones no intervienen en todos los ritos funerarios y en algunos casos, de hacerlo, se han introducido prácticas más bien adscritas a lo pagano que forman parte de la tradición.

En Bolivia, por ejemplo, muchos guardan los cráneos en los hogares, en vitrinas o altares improvisados, para que la vivienda quede bajo el poder protector que se les atribuye. En el Día de los Cráneos o de las ñatitas, el 8 de noviembre, se decoran con sombreros y gorros de lana típicos, además de flores ornamentales, y se llevan a los cementerios. A modo de ofrenda, se les coloca también cigarrillos u hojas de coca, en otras cosas.

En Estados Unidos y Reino Unido, el cementerio verde o Green Burial es una espacio habilitado en una finca forestal en la que el fallecido se entierra directamente en el suelo. La materia orgánica contribuye a la fertilidad de la tierra, de manera que se considera una práctica sostenible.

Por otra parte, en lugares como Nueva Orleans, Vietnam o Tailandia, los ritos funerarios suelen ir acompañados de música.

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