funeraria

¿Qué es una funeraria exactamente?

Nadie sabe exactamente qué hace un funeraria hasta que no se ve en la situación de tener que enterrar a un ser querido. De ahí que no se sepa exactamente qué servicios proporcionan, o que estos se confundan con los de empresas relacionadas como las que explotan tanatorios.

¿Qué hace exactamente una funeraria? ¿Cómo hace más llevadero el duro trance de despedir a un ser querido? Te explicamos exactamente qué hace una funeraria?

Qué es una funeraria: definición

La funeraria es la empresa que se encarga de proveer el ataúd, coche fúnebre y demás enseres necesarios para el funeral y entierro o cremación de una persona fallecida. Es un definición general, pero iremos viendo que se encarga de mucho más.

De hecho, la funeraria presta un servicio de acompañamiento y asesoría desde el mismo momento en que se pone en contacto con la familia que ha sufrido la pérdida. Ofrece información para lidiar con la gestión administrativa, de la que además se ocupa expresamente, guía en las diferentes etapas y lo acondiciona todo para asegurar una despedida digna.

Servicios fúnebres que ofrece

Para ver con más detalle a qué se dedica una funeraria, lo mejor es enumerar sus servicios:

  • Trámites. La funeraria se ocupa de la gestión administrativa que se deriva de la defunción. Lo hace en nombre de la familia, lo que permite a esta centrarse en pasar su duelo, y ante el registro, juzgado u organismos sanitarios. Hablamos de gestiones como la obtención del certificado médico de defunción, la inscripción del fallecimiento en el Registro Civil o, en su caso, el aviso de donación de órganos.
  • Organización y coordinación para el funeral. Será la funeraria la que se ponga en contacto con los agentes implicados en la celebración del funeral, en los términos en los que haya dispuesto la familia. Hablamos del tanatorio, iglesia, cementerio o crematorio que corresponda, incluso de agentes de seguridad ciudadana que garanticen un traslado seguro. A petición de la familia, también puede ponerse en contacto con los medios de comunicación para solicitar la publicación de esquelas.
  • Envío o recepción de los restos del fallecido. Este punto es especialmente relevante cuando se trata de una repatriación, cuando el familiar ha fallecido en el extranjero.
  • Tanatoestética y tanatopraxia. Son técnicas homologadas están destinadas al acondicionamiento del cuerpo del difunto. La premisa es que luzca de una forma lo más fiel posible a como era en vida, lo que adquiere su sentido en los velatorios en los que el cuerpo se mantiene expuesto dentro del ataúd. La tanapraxia, en concreto, es una técnica de conservación temporal de cadáveres, es decir, el procedimiento de embalsamiento que retrasa la descomposición.
  • Suministro de elementos necesarios. La funeraria contacta directamente con proveedores que suministran el ataúd, las flores, los recordatorios o la lápida, entre otros elementos necesarios para el funeral y enterramiento o cremación. Sus profesionales informarán con todo el respeto y la delicadeza a las familias, ayudándoles a tomar una decisión.
  • Traslado. La funeraria dispone el coche fúnebre para que el cuerpo sea trasladado del hospital o la vivienda al tanatorio o lugar del sepelio, así como a la iglesia o cementario/crematorio según proceda.
  • Provisión de todo lo que necesiten los familiares. La empresa escuchará atentamente los deseos de la familia y, dentro de sus posibilidades, atenderá tales peticiones. Por ejemplo, la funeraria puede proveer un espacio propio para que la familia se reúna en velatorio, aunque de esto se suelen encargar ya los tanatorios. Si sus seres queridos deciden velarlo en el domicilio particular, dispondrá sillas extra para mayor comodidad tanto de ellos como de quienes quieran acompañarles.
  • Asistencia jurídica. Si la familia lo precisa, la funeraria también dispondrá asistencia jurídica.

Profesionales que trabajan en una funeraria

Los profesionales que estarán en contacto con la familia son los agentes funerarios. En las empresas pequeñas, que abastecen sobre todo a pueblos medianos y pequeños, suelen ser estos mismos los que se encargan de todo.

Sin embargo, en una funeraria puede trabajar más gente, como el personal administrativo que se encarga de completar los trámites burocráticos. Del mismo modo, puede trabajar con personal externo que no necesariamente forme parte de la plantilla pero que sí preste servicios habitualmente, como el tanatopractor.

Se sumarían los proveedores con los que trabaje regularmente, como el marmolista, el florista o el fabricante de ataúdes. Son, en todo caso, empresa externas.

Cómo funciona una funeraria

El catálogo de servicios, como hemos podido ver, es amplio. No todas las familias los requerirán todos, los agentes se limitarán a informar sobre las posibilidades, según las circunstancias, y a asesorar para ayudar a tomar decisiones en esos momentos duros.

Lo habitual es que la familia llame primero al seguro de decesos cuando un ser querido fallece, y este disponga qué hacer. En todo caso, los familiares pueden poder elegir a la funeraria.

Origen e historia de los servicios fúnebres

En España, cuando una persona fallecía se le velaba en casa, una práctica que sigue siendo frecuente en algunos lugares, sobre todo pueblos. Sin embargo, antes era la familia la que se ocupaba de todo, incluyendo el adecentamiento del cadáver y su traslado a la iglesia y al cementerio, generalmente.

Las costumbres fueron variando a mediados del siglo XX, algo motivado por razones sociales y sanitarias. Hace unas décadas la mayoría de la gente se moría en casa, pero luego se hicieron más frecuentes los fallecimientos en el hospital. Los velatorios se dejaron de hacer en el domicilio y aparecieron lugares mejor acondicionados, como son los tanatorios.

El crecimiento de estos fue de la mano de normas sanitarias más estrictas para no exponer más de lo debido a los seres queridos cercanos. Fueron creciendo también los fabricantes de ataúdes, lápidas o flores, así que como la empresa encargada de coordinar tales servicios y acometer otros específicos como el traslado.

Cabe mencionar, además, que las primeras funerarias en España fueron de titularidad municipal, y su cometido era facilitar a las familias el dar un último digno adiós a sus seres queridos, y cumpliendo unas garantías sanitarias mínimas. Hasta el 1996 no se liberalizaron sus servicios mediante Real Decreto, permitiendo a empresas privadas ocuparse de los mismos servicios. Y esto contribuyó a su profesionalización, pasando de servicios mínimos, como el traslado, a una cartera de asistencias más amplia.

Con todo, una funeraria presta a día de hoy un servicio imprescindible con el que, además de proporcionar todo lo neceario para un funeral y enterramiento/cremación dignos, también acompaña, asesora a la familia y se ocupa de los trámites. Su evolución ha hecho que quienes trabajan en ellas sean profesionales a la altura de las circunstancias di

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