papeles después de un fallecimiento

Papeles a arreglar después del fallecimiento

Si nos paramos a pensarlo, cualquier hito de nuestra vida va aparejado a los trámites administrativos: debemos obtener y renovar el DNI para estar identificados en cualquier acto civil, comercial, administrativo o judicial; el acta de matrimonio certifica que dos personas se han casado; el título universitario conlleva el abono de tasas y completar trámites, etc. No es de extrañar, pues, que haya papeles a arreglar después del fallecimiento.

¿Cuáles son exactamente los papeles que hay que obtener? ¿Para qué sirven? Hacemos una lista con los documentos imprescindibles, que son además lo más frecuentes.

1. Certificado de defunción

Debemos diferenciar entre dos documentos. Uno es el Certificado Médico de Defunción, que es el que expide un médico o médica y acredita la muerte de una persona. En el documento constan la fecha y hora del fallecimiento, además de los datos personales.

Este documento será necesario para obtener el Certificado de Defunción, que se obtiene en el Registro Civil y donde constan también el día y la hora de la muerte de esa persona. Sirve en primera instancia para poder preparar el funeral, ya que la inhumación no se puede llevar a cabo hasta 24 horas después del fallecimiento, sin que pasen más de 48 (excepto en casos excepcionales en los que tenga que invenir la justicia). También se puede tramitar por correo ordinario o de forma presencial.

Es un trámite del que suele ocupar la funeraria, pues la premura con la que hay que actuar, en las horas más duras del duelo, lo hacen necesario en muchas casos.

2. Certificado de últimas voluntades

Es el documento que acredita si una persona ha otorgado o no testamento, es decir, que es útil para que la familia tenga constancia de que así lo ha hecho. Se debe solicitar una vez trascurran 15 días hábiles desde el fallecimiento, y se procede presentando el formulario correspondiente y disponible vía online, bien a través del Ministerio de Justicia, bien a través del Registro Civil. Tiene una tasa asociada de unos 4 euros.

Si el fallecido ha dejado testamento, la familia conocerá el nombre del notario que debe darle lectura. En caso contrario, la familia tendrá que tramitar una declaración de herederos abintestato.

3. Certificado de seguros con cobertura para el fallecido

Este documento acredita los contratos vigentes que la persona asegurada tuviera al momento de su fallecimiento, y con qué entidad. En caso de que no tuviera ninguno, también constará en el documento.

Solo se pueden obtener certificados relativos a los seguros de vida con cobertura de fallecimiento, lo que ayudará a hacer frentes a los gastos derivados del funeral en primer lugar; así como de los seguros de accidentes que cubran la contingencia de fallecimiento del asegurado.

En caso de contar con firma electrónica, este certificado se puede obtener online a través de la Sede Electrónica del Ministerio de Justicia, o bien de manera presencial en sus gerencias territoriales o en la Oficina Central de Atención al Ciudadano en Madrid, aunque para ello es imprescindible la cita previa.

Como el anterior, deben haber transcurrido 15 días hábiles después del fallecimiento. La tasa también ronda los 4 euros.

4. Impuestos a pagar

Además de las tasas mencionadas, los impuestos asociados al fallecimiento de una persona son: por un lado, el impuesto de sucesiones, que grava los bienes y derechos dejados en herencia y es de presentación obligatoria; por otro, el impuesto sobre el incremento de los bienes de naturaleza urbana, que se paga si la familia hereda bienes inmuebles.

Ambos se abonan se abonan en los seis meses posteriores al fallecimiento de quien ha dejado los bienes en herencia.

5. Adjudicación o renuncia a la herencia

La renuncia de herencia también hay que efectuarla administrativamente. Es un acto libre e irrevocable, pero se realiza sobre la totalidad de lo heredado y no solo sobre una parte. Es frecuente cuando el fallecido ha dejado más deudas que bienes, y la familia no las puede asumir. Sin embargo, también cabe la opción de aceptar la herencia a beneficio de inventario, esto es, asumir las deudas hasta donde alcance la herencia.

Para renunciar a la herencia hay que manifestarlo ante notario en escritura pública.

Con todo, son varios los papeles a arreglar después de un fallecimiento, pero muchos de estos trámites son rápidos y no requieren de un procedimiento largo ni complicado. Sucede así, por ejemplo, con el Certificado de Defunción, del que además se suele ocupar la funeraria.

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