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Obituario: qué es y ejemplos

Cuando un ser querido fallece, se puede informar a su círculo de conocidos para que, si lo tienen a bien, acompañen a la familia en los duros momentos de la despedida. Eso se hace mediante las esquelas, a las que dedicamos un post con toda la información.

Pero, por lo que tienen en común, estas se pueden confundir con el obituario, que también se publica en medios de comunicación.

¿Qué es exactamente? ¿En qué se diferencia con la esquela? ¿Dónde se pueden encontrar ejemplos? Lo vemos.

Qué es un obituario

El obituario es la sección necrológica de una periódico, un apartado en el que se ofrece información sobre la persona fallecida. También es el libro parroquial en el que se van anotando las partidas de defunción e entierro de los feligreses.

¿Es lo mismo que una esquela?

Los términos se confunden por lo que tienen en común: se trata de información relacionada con la muerte de una persona que aparece en los medios de comunicación, pero no es exactamente lo mismo.

Las esquelas son avisos de fallecimiento que incluyen información sobre el funeral, es decir, el lugar y la fecha donde va a tener lugar. Su sentido es que dar a conocer a familiares, amigos o conocidos del fallecido la pérdida, y que puedan acompañar a las familias si así lo desean. Además, las personas creyentes solicitan una oración por su alma, y son anuncios encargados por alguna persona cercana al fallecido.

El obituario, en cambio, informa sobre el fallecimiento sin dar necesariamente detalles del funeral, en textos que se aprovechan para repasar la trayectoria de la persona y generalmente no son encargados por la familia. No es una anuncio, sino un texto periodístico, luego la extensión también es una diferencia evidente.

Cabe mencionar que ambos términos si se pueden utilizar como sinónimos en algunos países de Latinoamérica, lo que puede explicar la confusión.

Obituarios en redes sociales

Los obituarios en redes sociales atienden más a la espontaneidad, y se suelen presentar como pequeños homenajes a ese ser querido fallecido. Alguien de la familia, por el mero deseo de hacerlo, puedes escribir unas palabras de cariño que sirvan como recuerdo, y que a buen seguro generarán comentarios de pésame. Un apoyo que siempre ayuda a hacer el duelo más llevadero.

Muchas veces el familiar o amigo escribe en su perfil personal, pero en otras publica en el muro de la propia persona fallecida. De esta forma, el perfil de quien se ha ido se convierte en un espacio de homenaje, una opción que se puede hacer oficial realizando el trámite correspondiente. Facebook, por ejemplo, ofrece tal posibilidad.

Al margen de lo anterior, que ya decimos que tiene que ver con algo espontáneo y con lo común que es expresar y compartir sentimientos en redes, hay funerarias que ponen a disposición de las familias sus propios perfiles o la web para informar del fallecimiento.

De esta forma, la funeraria da cobertura informativa al hecho, y la familia puede compartir el post o tuit en sus perfiles. La viralidad puede ser mayor incluso que la de un medio de comunicación tradicional, gracias al botón de compartir.

Ejemplos en periódicos

Las principales cabeceras reservan espacios necrológicos tanto para los obituarios como para las esquelas.

A principios del mes de abril, cuando fallecía el exentrenador del Atlético de Madrid Radomir Ántic, El País le dedicaba un texto “in memoriam” (obituario) que titulaba “Ántic, el Kaspárov de los banquillos”. Un día antes hacia lo propio con el histórico dirigente de los musulmanes españoles Riay Tatary, que fallecía por COVID-19. Titulaba el artículo “Hasta siempre, amigo, Riay”.

Los textos de los que hablamos son diferentes a las noticias en la que se informa del fallecimiento (y a su vez diferente a las esquelas). Son textos más personales, tipo artículo, en el que se repasan más en profundidad las obras en vida de quienes se van.

Como El País, los diarios El Mundo, ABC, El Correo, El Confidencial y otros tantos, publican con frecuencia obituarios, tanto en papel como online. Otra figura a la que le han dedicado textos últimamente ha sido al cantautor Luis Eduardo Aute. El Confidencial, por ejemplo, lo titulaba “Muere Luis Eduardo Aute, el gran seductor y disidente del pop”.

En definitiva, el obituario es un texto que se presenta como homenaje, y que generalmente no es encargado por la familia, no da detalles del funeral y tiene bastante extensión. Esas son, pues, las principales diferencias con la esquela.

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