nicho funerario

Nicho funerario: tipos, precios y funcionamiento

Un nicho funerario es un tipo de enterramiento habitual pero, al margen de lo que contenga la lápida que los sella, no sabemos mucho sobre sus características hasta que no llega el momento de enterrar a un ser querido. Es entonces cuando generan dudas.

¿Qué es exactamente un nicho? ¿Puedo tenerlo en propiedad? ¿Cuándo suele finalizar la concesión y qué precio tiene esta? Son algunas de las preguntas que tratamos de recoger a continuación.

¿Qué es un nicho funerario y qué tipos hay?

Un nicho es un hueco construido en el espesor de un muro que aloja dentro un cuerpo con su féretro, o bien una urna con cenizas. Las hileras superpuestas horizontal y verticalmente que van creando los nichos, abiertos o cerrados, forman parte de la imagen habitual de un cementerio, y contribuyen a esta.

El tipo de nicho variará en función del tamaño. El que solemos ver en los camposantos es el nicho normal, mientras que el columbario es un tipo de nicho más pequeño que generalmente alberga cenizas. Se construyen en espacio habilitados dentro de templos o incluso estadios de fútbol.

Pero, más que diferentes tipos de nichos, lo que hay son diversos enterramientos entre los que se encuentra este. Al enterramiento en el suelo se le suele llamar tumba, y también son habituales en los cementerios. Otros tipos de enterramientos son las bóvedas, el panteón o el mausoleo.

¿De cuánto tiempo es la concesión?

Para poder enterrar a alguien o depositar sus cenizas, es necesario la concesión del nicho por un tiempo limitado. Según lo recogido en el reglamento del cementerio, esta puede ser de 2, 5, 10, 50 o 75 años. Lo normal es que se establezca un mínimo de 5 y un máximo de 10 años, pero dependerá del ayuntamiento que ostente la titularidad del camposanto.

Las ciudades y localidades suelen tener problemas de espacio, así que la concesión es una manera de asegurarse que el nicho va a quedar libre para su reutilización en algún momento. No se puede tener un nicho a perpetuidad en un cementerio público, solo tumbas y panteones familiares. Otra cosa es que se recurra a uno privado que sí lo permita.

¿Qué pasa cuando finaliza la concesión?

Terminado el plazo, la autoridad responsable del cementerio preguntará a la familia si quiere renovar la concesión. Si no lo hace, los restos serán exhumados y pasarán a formar parte del osario o fosa común, quedan libre el nicho para un próximo enterramiento.

¿Qué medidas tiene?

Los nichos cuentan con medidas estandarizadas, generalmente, y están quedas recogidas el documento que regular el funcionamiento del cementerio. Una medida estándar es la de 0,80 m de anchura, 0,65 m de altura y 2,50 m de longitud.

Precio: ¿cuánto cuesta un nicho en el cementerio?

El precio varía de cementerio a cementerio, de manera que no se puede dar una única respuesta. El sector calcula que la horquilla está entre los 300 y los 700 euros.

¿Se puede vender?

Ya decimos que no es habitual tener un nicho en propiedad considerando que la mayoría de cementerios son públicos y trabajan con concesiones, pero quien tenga uno sí, puede venderlo. De hecho, son habituales los anuncios de compraventa de nichos en los portales de segunda mano.

En un cementerio privado habría que ver las condiciones de la entidad que lo gestiona, por ejemplo, una empresa funeraria.

El nicho también se puede heredar.

¿Se puede reutilizar un nicho ocupado?

Sí, se puede reutilizar un nicho ocupado y, de hecho, ese es el sentido de la concesión. Las limitaciones de espacio implican no poder estar enterrando cadáveres en nichos nuevos ilimitadamente.

Si hablamos de enterrar más de un cuerpo en el mismo nicho, se puede proceder y es una práctica habitual. No hay necesidad de que sean dos miembros de la misma familia, pero sí se necesita la autorización de quien ostenta la titularidad del nicho en ese momento.

¿Se pueden sacar los cuerpos enterrados?

El acto de extraer los restos de un enterramiento se conoce como exhumación, y el periodo exigible para proceder, por lo general, es de cinco años. Será la Sanidad Mortuoria de cada comunidad autónoma la que fije el plazo, que hay que consultar.

Los cementerios, además, ponen sus propias condiciones, y algunos no permiten que se inhume más de un cuerpo por nicho.

En caso de que se cumplan las condiciones impuestas por la policía mortuoria y el cementerio, quien se ocupa de extraer restos enterrados es el sepulturero, abonando la tasa correspondiente. Las opciones son dos: extraer la totalidad de los restos para depositarlos en la fosa común, o sacar solo una parte de estos con idea de hacer hueco para que entre un nuevo ataúd.

¿Cuándo es profanación hacerlo?

Se considera delito cuando se procede a la exhumación sin contar con los permisos necesarios. Recordamos que, según el Código Penal, la violación de sepulcros y sepulturas, profanación de cadáveres o sus cenizas, el ultraje, destrucción o daño de construcciones funerarias, está penado con entre tres a cinco meses de prisión o multas de seis a 10 meses.

¿Cómo saber si queda espacio?

Lo que recoge las condiciones de concesión de un nicho es el título de propiedad, y en él figura tanto las dimensiones de la concavidad para saber a cuántos cuerpos se puede dar sepultura; como el número de cuerpos que han sido enterrados. Se va, pues, actualizando con las fechas correspondientes.

Las familias que no dispongan del título de propiedad por algún motivo pueden consultar a la autoridad competente responsable del cementerio, que dispone de un registro actualizado. Necesitarán datos para poder hacer la búsqueda.

El nicho, en definitiva, es un tipo de enterramiento habitual en los cementerios. La mayoría de ellos son de titularidad pública, luego se basan en una concesión que dura cada cierto tiempo, pero que se puede renovar después. También es posible que las familias compartan nicho, aunque para su apertura se deben reunir una serie de condiciones y abonar la tasa corre

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