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Mitos sobre el testamento: las excusas que se ponen para no hacerlo

mitos sobre los testamentos
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La cultura popular ha influido en el imaginario colectivo, sobre todo a la hora de leer el testamento: nos imaginamos a todos los interesados reunidos y decepcionados por no haber obtenido lo que consideraban que merecían.

Pero para proceder a la lectura antes ha habido que otorgarlo, y ese momento también está envuelto en mitos sobre el testamento. Estos actúan de manera disuasoria para hacerlo cuando, en realidad, dejar la voluntad por escrito tiene grandes ventajas. Repasamos algunos de ellos.

“De poco me servirá hacer testamento”

Te servirá para fijar tu voluntad, ni más ni menos, y eso es algo muy valioso. Sobre todo a la hora de obrar con justicia y en base a las acciones que hayas podido observar en vida. De lo contrario, los bienes se repartirán según la ley, y obtendrá lo mismo a cada heredero forzoso que corresponda en el orden de la sucesión (además del usufructo).

Supongamos que uno de tus hijos cuida de ti en los últimos años, ¿no sería justo compensarle frente a los demás? Para eso está el tercio de mejora, el de libre disposición o incluso la posibilidad de dejar legado.

O imaginemos que quieres asegurarte de que a tu cónyuge no le faltará de nada una vez quede viudo/a, sobre todo si concurre con hijos que son tuyos, pero no de él/ella. También te asegurarás de que tenga alguna protección en los términos en los que tú lo entiendas.

“Otorgar testamento es caro”

Algunas personas parecen asociar otorgar testamento a sufrir estafa. Nada más lejos de la realidad.

En primer lugar, siempre está la posibilidad de realizar testamento ológrafo, un documento escrito y firmado por el testador de su puño y letra. Siempre que se acoja a los requerimientos formales propios, se puede depositar sin que tenga que mediar notario/a, lo que permite ahorrar sus honorarios.

Eso sí, es necesario informarse bien sobre lo que establece la legislación vigente para evitar que se impugne en el futuro. También habrá que comunicar a alguna persona de confianza que se ha hecho testamento y dónde se guarda, pues de lo contrario podría no salir nunca a la luz.

En caso de duda, la consulta al/la notario/a o a un/a abogado/a no tiene por qué suponer un alto coste. Es más, si optas por el testamento cerrado o abierto, tipos que sí se otorgan ante notario, los honorarios podrían ir de unos 38 a unos 50 euros, lo que no es un precio desorbitado. Puede subir algo si el patrimonio es voluminoso.

“Da mala suerte hacer testamento”

Es uno de los mitos del testamento que más relacionado está con nuestra cultura. La muerte se asocia a lo negativo, pues es cierto que duele mucho perder a un ser querido, pero nos hará menos daño si lo asumimos como parte de la vida. Nos guste hablar sobre la muerte o no, llegará igualmente.

Pero si piensas que se trata de un tema desagradable, con más razón debes hacer testamento. Una de sus mayores ventajas es el tiempo que ahorra a los herederos, que no tendrán que completar más que los trámites necesarios en momentos en los que, además, estarán pasando su duelo.

Además, también tienes la opción de donar bienes en vida para ver a tus herederos (probablemente tus hijos) disfrutar de ellos mientras tú estás. Después se descontarán de la legítima, y la familia tendrá en cuenta otras consideraciones que tú quieras reflejar en testamento.

“No quiero hacer testamento para luego arrepentirme”

Es uno de los mitos sobre el testamento que más rápidamente se desmontan, sencillamente porque puedes otorgar tantos como desees. Si haces uno nuevo, sustituirá a la versión anterior.

Es común experimentar este temor porque las circunstancias personales cambian, como sucede con la relación que tenemos con las personas de nuestro entorno. Pero ya decimos que el testamento puede ser revocado en cualquier momento, pudiéndose o no depositar otro. Solo ten en cuenta que, si lo haces por tu cuenta y no ante notario, debes apuntar la fecha y destruir las versiones anteriores.

Recordamos, además, que todo el mundo puede hacer testamento, a no ser que se trata de niños/as menores de 14 años o personas que no se encuentran en lo que se considera cabal juicio.

“Es muy difícil hacer testamento y yo no tengo ni idea”

Muchas personas se sienten disuadidas por la creencia de que van a tener que considerar hasta el mínimo detalle todos sus bienes inmuebles y muebles, incluyendo los dinerarios y restando deudas y otras obligaciones. Pero no hay que hacerlo, y menos aún nombrar herederos por cada ítem.

En el testamento se detallan los porcentajes, no los bienes concretos. Luego solo tienes que especificar qué porcentaje de tu patrimonio dejas a cada heredero u organización a la que quieras beneficiar. Solo tendrás que especificar bienes en caso de que se trate de legado, por ejemplo, si quieres dejar una joya familiar o una obra de arte a una persona concreta.

Puede ser más complicado liquidar el testamento, es decir, la herencia. Pero, si dejas tu voluntad bien clara y te acoges a la legislación vigente para asegurarte que no se va a impugnar, no tiene por qué.

“¿Para qué voy a hacer testamento si apenas tengo nada?

Hacer testamento no es algo exclusivo de las personas que tienen un patrimonio voluminoso, o que poseen empresas medianas o grandes, o alguna situación similar. Incluso si se trata de una pequeña cantidad de dinero tus bienes tendrán que ser repartidos, luego experimentarás tranquilidad y evitará problemas entre tus familiares cuando hagas testamento.

Está claro que, cuantos más sean los bienes a dejar en herencia (a lo que se podrían sumar también cargas y deudas), mayores serán las posibilidades de que los interesados entren en disputa. Y, por lo tanto, más recomendable aún será hacer testamento. Lamentablemente, los desencuentros familiares son muy habituales cuando se trata de heredar, y la ausencia de testamento puede empeorar la situación.

Tiene más ventaja que desventajas recoger la voluntad propia acerca de la futura disposición de los bienes que se tienen en propiedad. Por lo tanto, es momento de desprenderse de algunos mitos sobre el testamento y plantearse su redacción.

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