joyas para cenizas funerarias

Joyas para cenizas, una forma minimalista de recordar

Conservar el recuerdo de un ser querido reconforta. Eso explica que guardemos dientes, mechones de pelo o los primeros dibujos de los niños, las joyas de la abuela u otras pertenencias que se consideran muy personales.

Lo que para un desconocido puede carecer de significado, para otros cuenta una historia, nos trae algo a la memoria, nos conecta con otro tiempo que también fue feliz. De algún modo, esos objetos nos ayudan a viajar en el tiempo, y se pueden conservar como testigos de algo que fue.

Desde ese punto de vista, conservar restos de un ser querido en forma de joyas con sus cenizas, o a partir de estas, se erige como la mejor opción para muchas familias que han tenido que despedirse de un ser querido.

¿Qué son los relicarios para cenizas?

Un relicario es una caja o estuche con frecuencia realizado a partir de materiales preciosos en los que se guardan reliquias, esto es, el residuo que queda de un todo. Esa sería la definición más aséptica, aunque la acepción por la que más se conoce es por la parte del cuerpo de un santo.

Las reliquias no están solo vinculadas al cristianismo, si bien es lo que más conocemos por nuestra tradición católica. En la Antigua Grecia, una ciudad o santuario podía tener los restos de un héroe, o afirmar que los tenía para invitar  su culto. Por ejemplo, en el santuario de Febe, en Esparta, afirmaban poseer el huevo de Leda, hija y esposa de reyes que, según la mitología, fue seducida por Zeus.

Dentro del cristianismo, las reliquias se circunscriben prácticamente a la religión católica. En otro tiempo, sacerdotes de mayor o menor rango se afanaban en atraer a sus templos las reliquias de los santos, para así atraer a los fieles y que el lugar ganar en popularidad y prestigio.

Del mismo modo, el islam ha rendido culto a reliquias asociadas al profeta Mahoma y otros considerados santos, y en el budismo la veneración está establecida canónicamente. En el hinduismo, en cambio, son menos comunes, ya que la mayoría de restos son cremados.

¿Para qué se usan?

Las religiones veneran los restos de sus santos por considerarlos sagrados, luego su uso se adscribe al culto. Eso, lógicamente, difiere con el que le da una persona que quiere hacerse una joya con las cenizas de un familiar fallecido, o partir de estas. Se trata de conservarlas como recuerdo, de tenerlas siempre cerca.

Se suele decir que una persona vive mientras habita en nuestra memoria. No está presente físicamente, pero sí permanece su legado inmaterial, en sus enseñanzas, en el recuerdo de las experiencias que se compartieron con él o ella, etc. Un relicario es una forma de materializar su historia y tenerla presente siempre, algo de lo que además se puede hablar a personas que no le conocieron, como sus descendientes más jóvenes.

Tipos de relicarios y joyas funerarias

La gama de relicarios y joyas funerarias para cenizas que se pueden elaborar, es amplísima: joyería de plata y oro, charms en plata de ley, piezas en forma de animal, piedras preciosas, pulseras, joyas de huellas dactilares y colgantes y otros accesorios.

Eso sí, si eres cristiano/a, debes tener en cuenta que la Iglesia no aprueba este tipo de prácticas. Hace ya mucho que aceptó la incineración, pero no acepta actitudes y rituales que impliquen conceptos de la muerte diferentes a los que recogen sus preceptos.

Es decir, que ni fusión con la Madre Naturaleza o el universo ni convertir en joyas los restos de un familiar: las cenizas deben permanecer en un lugar sagrado, como un cementerio o un columbario dentro de una iglesia; y juntas, no en varias urnas.

Si no tienes ningún problema moral ni la práctica entra en colisión con tus valores, te dejamos como sugerencia algunas de las prácticas más habituales. Cabe mencionar, además, que puedes encargar las joyas en tu establecimiento de confianza, para que la hagan a medida, o pedirla a través de tiendas especializadas en Internet que te la enviarán en los plazos establecidos.

Anillos

Un anillo de tu medida es algo que puedes llevar día a día y quitarte solo en ciertas ocasiones, de manera que tendrás a tu ser querido siempre presente. Hay una amplia variedad de ellos. El de oro, por ejemplo, puede ser de oro amarillo o blanco, de más o menos quilates, en mate o brillante. Lo normal es que abarquen un número suficiente de tamaños, desde 14 a los 23 mm aproximadamente.

Si lo solicitas por Internet, serás tú mismo/a quien inserte las cenizas de tu ser querido fallecido en la joya. Debes desenroscar la pieza correspondiente e introducir parte de las cenizas dentro, ayudándote con un pequeño embudo o una pieza de papel doblada. Con un alfiler, puedes presionando para compactar y hacer hueco.

Hecho esto, habrá que volver a colocar el tornillo o pieza que se enrosca para que permanezca cerrada. Es aconsejable usar un poco de pegamento sobre el tornillo para asegurar que no se abre.

En lugar de introducir cenizas en la joya, otra opción es hacer un anillo con la huella dactilar del fallecido grabada. Tendrías que proporcionar al joyero o al ecommerce una imagen en la que aparezca para que pueda plasmarla.

Collares y colgantes

Con los collares y colgantes la gama es mucho más amplia, porque estos se pueden tallar de cientos de maneras diferentes y albergar en el interior las cenizas: en forma de animal, de corazón, de cubo, de estrella y mucho más. A eso se une la variedad de materiales, como la plata, el latón el acero o el chapado en oro tanto en el propio colgante como en el collar.

Los que tienen forma de animal están pensados, en muchos casos, para albergar los restos de un amigo no humano, una mascota. Como los anillos, están pensadas para un uso diario que permitan tener a ser querido presente en todo momento.

Otras joyas

No todas las joyas servirán para conservar las cenizas, sino que algunas pueden hacer lo propio con el ADN. Se trata de una manera novedosa de recordar al familiar fallecido, y que se obtiene a partir de material genético. Conviene recordar que una de las diferencias fundamentales entre la inhumación y la cremación es que esta última no permite conservar ADN, como sí lo hace la primera opción. Este tipo de joyas van a allá de esa generalidad.

La idea de extraer el ADN, lo que se consigue al extraer cabello o uñas, es realizar algún objeto funerario a partir de este, por ejemplo, una cuadro que recoja su secuencia. Uno de los métodos más populares, sin embargo, es el de la joya hecha con vidrio soplado que se rellena con el material genético purificado e introducido en un líquido azul o transparente. Otra opción es contenerlo en cápsulas que harán que se mantenga por 300 años.

Todavía estamos poco acostumbrados a este tipo de prácticas, de manera que esto de las joyas con cenizas o con ADN aún puede resultarle muy extraño a ciertas personas. Hay que quedarse con lo simbólico del gesto, y con lo mucho que a alguien le puede reconfortar llevar siempre consigo los restos de un ser querido. El objeto tendrá una historia que cualquier adorno no puede contar.

Calificación:
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