impuesto de donaciones

Las claves del impuesto de sucesiones: qué es, cuándo se paga y cuánto

El impuesto de sucesiones es algo con lo que herederos y legatarios tienen que lidiar cuando un familiar fallece. En los textos legislativos que lo regulan se contemplan también las donaciones, con la diferencia entre ambos: en un caso hablamos de “mortis causa” y en otro de “intervivos”. De hecho, aunque se suele hablar del impuesto de sucesiones, se llama en realidad de sucesiones y donaciones.

¿Qué es y para qué sirve? ¿Cuándo hay que presentarlo? ¿Cuánto hay que pagar? Lo vemos todo a continuación.

Qué es el impuesto de sucesiones

El impuesto de sucesiones es el que grava las adquisiciones gratuitas de las persona físicas. Su objetivo es la redistribución de la riqueza, porque se detrae un porcentaje de cada adquisición en favor del Tesoro Público. Cumple así con la pauta marcada en el artículo 31 de la Constitución Española, que dicta que toda la ciudadanía contribuirá al sostenimiento de los gastos públicos según su capacidad económica, sin carácter confiscatorio.

Constituyen el hecho imponible tres circunstancias: la adquisición de bienes y derechos por herencia, legado o cualquier otro título sucesorio; la adquisición de bienes y derechos por donación o cualquier otro negocio jurídico a título gratuito, “intervivos”; y la percepción de cantidades por contratos de seguros sobre la vida.

De lo anterior se desprende la diferencia entre sucesión y donación.

Regulación del impuesto sobre sucesiones y donaciones

En España, hay varios textos legislativos relativos al impuesto: la Ley 29/1987, de 18 de diciembre, del impuesto de Sucesiones y Donaciones; el Real Decreto 1629/1991, de 8 de noviembre, por el que se aprueba el Reglamento del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones; o la Ley 21/2001, de 27 de diciembre, por la que se regulan las medidas fiscales y administrativas del nuevo sistema de financiación de las Comunidades Autónomas. Cada una de ellas, además, regula el impuesto a su modo.

El primero de ellos recoge las diferencias entre la base imponible. Centrándonos en las transmisiones “mortis causa”, que sería la herencia, se extraerá del valor neto de la adquisición individual. Se tiene en cuenta el valor real de los bienes y derechos, minorado por las cargas y deudas que fueran deducibles.

¿Cuándo hay que presentarlo?

El impuesto se devenga desde la fecha de fallecimiento, y el plazo para proceder a la verificación del pago es de seis meses. Hablamos tanto de la herencia de bienes como de los beneficios que genere un seguro de vida.

En cuanto a la donación, el impuesto se devenga en el momento que la persona que la recibe la acepta.

¿Cuándo estás obligado a pagarlo?

A priori, están obligados a pagar el impuesto de sucesiones todos los causahabientes (herederos o legatarios), donatarios y beneficiarios de un seguro de vida, en los términos planteados por cada Comunidad Autónoma. Existen reducciones que dependen de cada una, de manera que en Andalucía, por ejemplo, tras la reforma pactada en 2017 por Ciudadanos y el PSOE se libran de pagar los andaluces que hereden de sus familiares directos hasta un millón de euros.

¿Qué plazo tienes para presentar el impuesto?

En el caso de las sucesiones, hablamos de un plazo de presentación de seis a meses desde el fallecimiento del propietario/a de los bienes. En caso de las donaciones, son 30 días hábiles desde que se realiza la donación.

¿Existen prórrogas?

Sí, aunque solo para las sucesiones. Puedes solicitar una prórroga de seis meses, pero debes hacerlo en los cinco posteriores al plazo de presentación. Técnicamente, pues, se da un tiempo mayor.

Si no se puede afrontar el pago del impuesto, este periodo dará tiempo para solicitar un crédito personal al banco o fraccionar el pago

Dónde presentar el impuesto

Dependiendo del tipo de impuesto del que hablemos, será en un sitio u otro. Lo vemos por separado.

Sucesiones

Se presenta en la Comunidad Autónoma donde la persona fallecida haya tenido su residencia habitual en los últimos cinco años. Esto es importante porque, dado que unas comunidades gravan más que otras, hay personas que se sienten tentadas a empadronarse en otra, aunque de poco sirve.

En caso de que el fallecido no tuviera residencia habitual en España, hay que dirigirse a la Delegación de Hacienda de Madrid. Si todos los herederos, o al menos alguno de ellos, sí que tenían residencia habitual en España, se puede dirige a las instituciones de su comunidad autónoma.

Donaciones

Dependerá de qué tipo de bien se esté percibiendo para saber dónde se presenta.

Si hablamos de la donación de un bien inmueble, se presentará en la Comunidad Autónoma en la que se encuentre este. Si están en varias, en la que estén los bienes de mayor valor (da igual en cuál si son varias pero todos los bienes tienen el mismo valor). Si están en el extranjero, en la Delegación de Hacienda de Madrid.

En caso de que el bien donado sea mueble (un vehículo terrestre, acuático, aéreo, algún artículo decorativo o personal, etc.), hay que presentar el impuesto en la Comunidad Autónoma donde residas. Siguiendo la tónica del anterior, si son varios los destinatarios se pagará en la Comunidad Autónoma donde reside el donatario de bienes de mayor valor, y si todos los bienes tienen el mismo valor en cualquiera de ellas. En caso de que ninguno de los donatarios resida en España, se procederá en la Delegación de Hacienda de Madrid.

¿Qué sucede cuando hablamos de donación de bienes e inmuebles juntos? Habrá que presentar los modelos correspondientes en la Comunidad donde se encuentre la vivienda, si tiene mayor que el dinero. En caso contrario, en la de residencia habitual de quien recibe la donación.

¿Cuánto se paga?

Hablamos de un impuesto subjetivo porque está determinado por las circunstancias personales del sujeto pasivo, y progresivo porque será mayor cuanto mayor sea la base imponible. Es decir, no podemos dar una única cifra para contestar a la pregunta.

Debes tener en cuenta la normativa estatal y, dentro de ella, lo que se entiende por masa hereditaria y reducciones. La masa hereditaria se calcula sumando el valor de los bienes en el momento de su adquisición, y restando deudas y cargas deducibles. Las reducciones tienen que ver con el parentesco que se tuviera con el difunto, pero la ley prevé otras como la minusvalía, el tipo de bien que se hereda, etc. De la normativa estatal también hay que considerar la cuota tributaria.

También hay que considerar la normativa autonómica, que regula las reducciones aplicables a la base imponible y las bonificaciones sobre la cuota. Es ahí donde radica la disparidad porque, tal y como recogió el diario ABC, como consecuencia de las exenciones, deducciones y tipos, un andaluz que heredaba podían llegar a pagar hasta 100 veces que un madrileño, y 1200 veces que un contribuyente de Canarias.

El mismo diario daba un ejemplo extraído del Panorama de la Fiscalidad Autonómica y Foral 2017: una persona soltera de 30 años que hereda bienes de su padre por valor de 800 000 euros, de los que 200 000 corresponden al valor de la vivienda del fallecido, tendrá que pagar 154 049,35 euros en Andalucía, y 1586,04 euros en Madrid. Las protestas de los afectados depararon una modificación en la Comunidad, de manera que se libran de pagar los andaluces que hereden de familiares directos hasta un millón de euros.

En cuanto al impuesto de donaciones, según la normativa estatal no se aplica reducción alguna a la base imponible, pero nuevamente la normativa autonómica hace diferencias entre la cuantía a pagar por una donación. Por ejemplo, en Andalucía, Madrid, Murcia y La Rioja solo hay que pagar un 1% de la cuota tributaria.

En definitiva, el impuesto de sucesiones y donaciones es algo a lo que hacer frente al recibir bienes heredados o donados, pero dado que está sometido a normativa estatal y autonómica, se puede hacer cuesta arriba entenderlo. Lo mejor es ponerse en manos de un experto.

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