exhumación

La exhumación: que es, requisitos y proceso

Solo en Madrid se realizan una media de 3000 exhumaciones, frente a los entre 6000 y 7000 inhumaciones. Son datos de los Servicios Funerarios de la Comunidad recogidos por ABC pero, ¿qué es una exhumación? ¿Qué requisitos hay que cumplir para proceder? ¿Quién se hace cargo y quién la realiza? Vemos todos los detalles a continuación.

Qué es una exhumación

La exhumación es el efecto de desenterrar un cadáver o restos humanos. Es un proceso más habitual de lo que parece, aunque los que generen titulares sean los de personajes históricos en circunstancias particulares.

Requisitos para exhumar un cadáver

Los requisitos para exhumar un cadáver tienen que ver con el tiempo, las condiciones en las que se encuentra el mismo y quién se hace responsable del proceso.

Para proceder a la exhumación de un cadáver se necesitan cumplimentar varios documentos, entre ellos la autorización de exhumación del cementerio. Son trámites de los que se suele ocupar la funeraria, pues conoce perfectamente el procedimiento.

¿Cuánto tiempo tiene que pasar?

Tiene que haber pasado un tiempo determinado para garantizar que el cadáver se encuentra en un estado de descomposición avanzado, de manera que su traslado, si es el caso, no suponga ningún riesgo para la salud pública.

Lo habitual es que la exhumación se haga a los 10 años porque es el tiempo que dura la licencia del nicho o otra concavidad en la que haya sido enterrado el cadáver, pero el tiempo puede ser menor. El periodo exigible para exhumar un cuerpo, por lo general, es de cinco años.

De todas, son las comunidades autónomas las que determinan el tiempo. En el Principado de Asturias, se exige que haya transcurrido un periodo mínimo de dos años desde la exhumación y, si no, el familiar deberá presentar una exposición de motivos por los que solicita la exhumación.

Condiciones higiénico sanitarias

No está permitida la exhumación de cadáveres que puedan representar un peligro sanitario. Para saber cuáles son, tenemos que remitirnos al artículo 8 del Reglamento de Policía Sanitaria Mortuoria, en concreto al tipo I: personas cuya defunción haya sido a causa de cólera, viruela, carbunco, ébola y otra enfermedades determinadas por la Dirección General de Sanidad, así como los cadáveres contaminados por productos radiactivos.

Familiares directos

Son únicamente los familiares directos y titulares de la unida de enterramiento, un juez o el personal del cementerio quienes pueden solicitar una exhumación.

¿Cuándo suele hacerse?

Entre las razones habituales para proceder a la exhumación, se encuentran las siguientes:

  • Fin de la concesión de la unidad de enterramiento. Con frecuencia se produce a los 10 años, pero si hay limitaciones de espacio, como puede pasar en una localidad grande con un cementerio pequeño, puede ser menos tiempo. Sea como sea, la familia decide si renueva la licencia o no pasado ese tiempo y, si no lo hace, se procede a la exhumación para liberar espacio en el cementerio. Cabe mencionar, además, que si se trata de un tumba o columbario el periodo aumenta hasta los 99 años.
  • Proceder a una segunda inhumación en el mismo lugar. La tumba o nicho se abren para inhumar el cuerpo de otra persona, generalmente un familiar cercano a la primera persona enterrada (cónyuges o hijos, sobre todo). Al hacerlo, se retiran esos primeros restos en parte o en su totalidad, con el fin de liberar espacio para el nuevo ataúd.
  • Traslado del cadáver para su enterramiento en otro lugar o su incineración. La reinhumación se puede realizar en el mismo cementario o en otro. Es muy habitual cuando se quiere juntar los restos de dos familiares cercanos. Puede que el último en fallecer no pudiera ser enterrado en el mismo nicho en primera instancia, por ejemplo, porque no había transcurrido el tiempo mínimo suficiente para poder abrir su nicho o tumba.

A estas se suman las exhumaciones especiales, que son menos habituales. Se denomina exhumación prematura a la que no tiene lugar a los cinco años generales o más, y se procede a realizarlas cuando las circunstancias de la muerte de la persona fueron sospechosas, para realizar estudios científicos con el consentimiento de los familiares o para sacar los restos de una fosa común.

En cuanto a esto último, hay que hacer referencia a las asociaciones por la recuperación de la memoria histórica, como la ARMH. Fue pionera en la exhumación científica de fosas comunes de asesinados por la dictadura franquista.

¿Es delito?

Proceder a una exhumación sin tener los permisos para hacerlo, sí es constitutivo de delito.

El Código Penal recuerda que la violación de sepulcros o sepulturas, la profanación de cadáver o sus cenizas, su ultraje, destrucción o daño de construcciones funerarias son constitutivos delitos, y están penados con entre tres a cinco meses de prisión o multas de seis a 10 meses. Si es el caso, habría que sumar el delito de robo, también recogido en el CP.

Cómo solicitar una exhumación

La autorización se puede tramitar por Internet en muchos casos, y es algo de lo que se suele ocupar la funeraria autorizada por el familiar o un representante del fallecido. Entre otra documentación, se necesita un certificado literal de defunción expedido por el Registro Civil; la certificación del responsable del cementerio que acredite dónde se encuentra el cadáver; o la licencia de reinhumación, si es el caso, expedida por el encargado del cementerio de destino si se produce traslado.

Precio: ¿cuánto cuesta?

Se estima que el precio por exhumar un cadáver puede oscilar entre los 300 y los 500 euros. El Parque de Cementerio de Fuengirola, Parcesam, establece que la exhumación de un cadáver en nicho cuesta 326,43 euros, a lo que se podrían sumar los 132,16 euros que cuesta la reinhumación de restos o cenizas en osario. También contempla de exhumación y reducción de restos en tumbas y fosas familiares, lo que asciende a 258,76 euros. La exhumación de restos en osario, por otra parte, solo cuesta 31,13 euros.

Exhumación de Franco y otras exhumaciones famosas

Los españoles interiorizaron plenamente el concepto de exhumación en 2019, cuando se produjo la del dictador Francisco Franco. El 1 de febrero de ese año, el Gobierno de Pedro Sánchez la aprobó junto a la reubicación, y aunque inicialmente se preveía para antes del 1 de marzo, finalmente se procedió el 24 de octubre.

El dictador estaba enterrado en el Valle de los Caídos, un lugar que, pese a ser enterramiento de 34 000 víctimas de la Guerra Civil, se convirtió en un santuario de la extrema derecha español. Allí se reúnen simpatizantes franquistas para rendir homenaje a figuras destacadas de la guerra y la dictadura. De esta forma, la justificación legal de la exhumación y el traslado es que en el Valle solo deben estar enterradas víctimas de la Guerra Civil, para que se convierta en un lugar de conmemoración y recuerdo común en vez del lugar de peregrinaje de quienes justifican a los golpistas.

Otra exhumación famosa fue la de Salvador Dalí, artista español fallecido el 23 de enero de 1989. En 2017, 28 años después, una jueza ordenó la exhumación para obtener muestras con las que proceder a un test de paternidad, después de la demanda de María Pilar Abel Martínez. Ella mantenía ser fruto de una relación amorosa que su madre habría mantenido con el pintor, cuando esta se encargaba de las tareas doméstica en su casa. Algo que, finalmente, las pruebas desmintieron.

Las del rey Ricardo III en Reino Unido, el poeta chileno Pablo Neruda o la del traficante colombiano Pablo Escobar, son otras exhumaciones famosas de la historia.

En definitiva, a pesar de las exhumaciones por causas poco comunes y de la espectacularidad que le dan los medios, la exhumación es un proceso frecuente en los cementerios. Eso sí, para proceder sin que sea constitutivo de delito es necesario obtener los permisos pertinentes, y es la empresa funeraria la que suele encargar.

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