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Cómo superar la muerte de un padre [GUÍA]

como superar la muerte de un padre
ÍNDICE DE CONTENIDOS

Saber el proceso que atravesamos durante el duelo y dar una explicación racional a lo que sentimos puede ayudar a saber cómo superar la muerte de un padre.

Llega un momento en la vida en el que nos queda clara la idea de muerte. Puede que no antes de los seis años, cuando no lo asumimos como algo irreversible, pero sí antes de que termine la niñez.

Pero es a medida que vamos creciendo cuando nos convencemos de que es limitado el tiempo que se nos ha dado. Cambia también la relación con la familia, por la que sentimos más apego que en la adolescencia. Cambia la relación padre-hijo porque crece el componente de amistad. Y, en cierta medida, aumenta el miedo a perder a nuestro ser querido.

Cómo afrontar la muerte de un padre

El dolor va irremediablemente asociado al duelo. Lo primero que debes saber si te preguntas cómo superar la muerte de mi padre, es que nadie puede decirte cómo vivirlo. Cada persona tiene su proceso, y aunque hay que observar las señales que indican que el duelo se ha complicado, hay que pasarlo.

No es algo que está en tu cabeza y que tienes que superar simplemente cambiando la actitud, no. Es necesario afrontarlo porque en el duelo se pueden incluso experimentar dolores físicos que dan buena cuenta de la magnitud del mismo.

Según Science Line, que se remite a declaraciones de la psiquiatra Katherine Shear, en los duelos más complicados puede aparecer incluso el síndrome del corazón roto. La hormona del estrés causa irregularidades en el latido, parecido a los de un ataque al corazón.

Sin llegar a esos extremos, el duelo afecta al cuerpo. El estrés que acompaña en su desarrollo puede debilitar el sistema inmunitario, elevar la presión sanguínea e interferir en nuestros patrones alimentarios o de sueño. Eso también ayuda a explicar por qué duele tanto.

No puedo superar la muerte de mi padre

Cuando la muerte de un ser querido está reciente, sentimos que la situación nos supera. Nos encontramos tan mal que vemos imposible recuperar la alegría, pero es cuestión de tiempo que la intensidad de las emociones vaya remitiendo hasta poder asumirlo y alcanzar el estado de calma.

Los primeros meses, por lo tanto, se experimentarán los mismos síntomas que los de un duelo complicado. Sin embargo, hay signos que persisten y que nos deben poner en alerta: falta de concentración, atención extrema a los recuerdos, nostalgia intensa, falta de propósito, incapacidad para disfrutar de la vida, distanciamiento, etc. Para tratarlos, habría que ponerse en manos de un profesional de la Psicología o la Psquiatría.

En todo caso, a partir de nuestra formación en acompañamiento en duelos, nuestra experiencia y la consulta de fuentes, te damos algunos consejos para afrontar la situación.

Cómo superar la muerte de un padre

La muerte de un padre o una madre duelen especialmente si la relación ha sido sana. Los padres son comprensivos y empáticos con sus hijos, son coherentes. Nos ofrecen consistencia y estabilidad en vida, nos dan seguridad y apoyo. Se preocupan como nadie más lo hace, a excepción de la madre, por eso cuando se van dejan una sensación de orfandad. Sentimos que nadie nos cuida como lo hacen papá y mamá.

Fases del duelo por la muerte de un padre

Nosotros ya repasamos estas etapas en un post que te invitamos a repasar, pero insistimos en que componen solo una guía. Para cada persona el duelo es diferente y puede que no se den todas las etapas, ni en orden ni con el mismo tiempo de duración.

Fase de negación

La noticia de la muerte de un padre es tan fuerte que sobrepasa, y no se puede amortiguar un golpe así en cuestión de segundos, minutos ni días. La mente no lo asume y, en respuesta, decide aplazar el dolor como si tratara de anestesiarse. Pero llegará un momento en que se produzca el choque con la realidad.

Necesitas tiempo para aceptar lo que está pasando sin frustrarte. Deja los sentimientos fluir y llora cuanto tengas que hacerlo.

Fase de ira

La fase se caracteriza por lo que Therapy Chat define como “una montaña rusa emocional”. La ira, la rabia y el resentimiento, fruto de la frustración propia, son las emociones más características de etapa, además de la impotencia.

En esta fase, es habitual querer canalizar ese enfado hacia algo o alguien y decir cosas sin establecer el filtro necesario que se usa en escenarios más racionales. Es necesario que los sentimientos fluya, sí, pero hay que esforzarse por no cargar la conciencia a largo plazo por cosas que no deberíamos haber hecho o dicho.

Te ayudará hablar con alguien de tu entera confianza que no te va a juzgar por lo que vas a decir, entenderá el contexto y no te coartará, pero tampoco te espoleará. Te dará equilibrio. Puede ser alguien que no estuviera tan vinculado/a a tu padre, por ejemplo, un/a amigo/a.

Fase de negociación

La rabia y la ira irán remitiendo poco a poco para alcanzar un estado algo más sosegado, en el que la mente vuelve a buscar la fórmula de no asumir lo que ha pasado. En este caso, se evade imaginando de qué manera se puede revertir lo que ha pasado, aunque es irreversible.

Si eres creyente, seguramente recurras a la religión. Acudir a una iglesia a meditar y tener conversaciones íntimas con Dios o con el sacerdote es frecuente en estos casos, pero los términos en las que se plantean no son los de la aceptación y la paz mental, sino de darle la vuelta a la realidad. Es una fase que suele durar poco.

Fase de depresión

Tras una evasión hacia la fantasía, nos volvemos a de bruces con la realidad: ha sucedido y es irreversible. Ya no hay enfado ni negación, solo un dolor y un sufrimiento que pueden convertirse en apatía, melancolía y mucho cansancio.

Para afrontar esta fase, lo mejor es el acompañamiento. No te aísles ni conviertas hablar de tu padre en un tabú: pide ayuda, expresa tus sentimientos, encuentra a alguien que te escuche. Si sientes que nadie de tu entorno te comprende, busca un grupo de apoyo en tu comunidad (en el hospital, en la iglesia…) o ponte en manos de un/a terapeuta.

Encuentra una manera de expresarte, sea hablando, escribiendo un diario, haciendo un álbum de recuerdos, etc.

Fase de aceptación

La fase anterior nos lleva al peor estado posible, pero lo bueno es que desde ahí solo se puede ir hacia arriba. En caso contrario, el duelo se habrá complicado y lo de ponerse en manos de un profesional será obligatorio.

Lo recomendable en esta fase es adherirse a las rutinas para desconectar y reconectar con nuestra vida, así como poner en el foco en el cuidado personal y el de nuestro círculo: dieta sana, ejercicio físico y descanso.

Por otra parte, debes entender que no se trata de superar la muerte de tu padre, pues el dolor acompañará siempre y, especialmente, en las fechas señaladas. Pero en algún momento dejará de determinar tu vida y te permitirá continuar.

¿Y cuando tu padre muere de forma repentina?

Cuando se produce una muerte repentina, se suele producir un inicial estado de shock emocional. Se trata de una reacción habitual ante un suceso traumático que resulta tan estresante que la mente no puede procesarla correctamente, de manera que se bloquea. Palidecer, quedarse paralizado/a y con la mirada perdida son síntomas propios de este estado.

Puede que tu padre fuera una de las personas más importantes de cuantas tienes en el mundo, y su muerte te ha provocado un fuerte sentimiento de angustia. Pero los pasos para superar su muerte son los mismos: convencimiento de que cada duelo es único y necesita tiempo para ser gestionado, apoyo social, rutina con hábitos saludables y búsqueda de los cauces adecuados para expresar los sentimientos.

Una muerte que se produce en circunstancias repentinas, incluso violentas, genera tal cantidad de emociones intensas y agotadoras que, con frecuencia, es necesario recurrir a un/a profesional para aprender a gestionarlas. Plantéate la terapia psicológica o el coaching especializado para la aceptación y la transición a una nueva vida sin tu padre, que te permita recolocarlo emocionalmente.

¿Y cómo superar la muerte de un padre con cáncer?

El duelo tras una larga enfermedad será diferente al de una muerte repentina. En ningún caso estamos comparando el dolor de los familiares que pasan un proceso o el otro, que posiblemente tenga la misma intensidad. Pero sí se dará de una forma más espaciada.

Si has seguido la evolución de la salud de tu padre y el tratamiento administrado de manera realista, poco a poco habrás ido asumiendo la idea de perderle aunque siempre queramos dejar lugar a la esperanza y nos aferremos a la vida.

Es lo que los especialistas llaman duelo anticipatorio. Desde la web Psiquiatría explican que es un concepto definido por CK Aldrich, y que se diferencia del duelo normal en cinco aspectos básicos:

  • Lo experimenta tanto la persona que muere como su entorno más cercano.
  • Se prolonga hasta el momento de la muerte.
  • La intensidad disminuye en lugar de aumentar con el tiempo, al menos, en teoría.
  • La fase de negación puede ser más intensa que en un duelo normal.
  • Incluye una fase de esperanza.

Además de los consejos habituales para un duelo normal, te puede hacer mucho bien ponerte en contacto con familiares de víctimas de la misma enfermedad. Es posible que ya hayas hablado con alguien durante el tratamiento, y compartir testimonios puede ser muy inspirador para seguir adelante.

Está claro que saber cómo superar la muerte de un padre lleva su tiempo, y necesitas dártelo. Posiblemente tu padre fue uno de tus mayores referentes, por eso lo echas tanto de menos, pero ese es el mejor legado que tu pudo dejar.

VALORACIÓN DEL ARTÍCULO
5/5

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